miércoles, 15 de mayo de 2013

BAJO LA PIEL


¿Qué sabe el que sólo ve lo que sus ojos quieren ver?,
El que no mira qué hay más allá, bajo la piel.
P. Castañeda


sábado, 4 de mayo de 2013

La vida es otra cosa

La vida es otra cosa,
Seguramente ya lo dijo alguien antes que yo,
Alguien que se sentó a la sombra de este árbol,
Y mirando a su alrededor, 
Pensó,
La vida es otra cosa,
¡Si ya lo decía yo!

Fotografía y texto, P. Castañeda

jueves, 2 de mayo de 2013

CASTILLO DE CÁRTAMA. MÁLAGA.


   Los fenicios la llamaron Cartha, ciudad oculta o escondida.


Cártama, antigua Cártima, supuso para sus más tempranos moradores un emplazamiento fácil de defender debido a su elevación (221 m. de altitud) sobre uno de los altozanos a orillas del Guadalhorce, protegía además a sus pobladores de las inoportunas inundaciones en tiempos de fuerte lluvia.


Es posible que en la Antigüedad pequeñas embarcaciones pudieran navegar hasta Cártama, podemos imaginar a sus ciudadanos divisando desde las altas pendientes a los visitantes.
La actividad arqueológica ha revelado en el futuro solar de la Casa de la Cultura una cabaña de planta oval del siglo VII a. C., lo que hace pensar que la población se situaba en las zonas bajas, cercanas a la vega.


En la ladera norte han sido hallados fragmentos de pithoi con decoración polícroma y un asa de ánfora cuyo perfil puede responder a un modelo del siglo VI a de C.


En el acceso a la ermita de la Virgen de los Remedios ha sido localizada una alberca de época medieval y un fragmento de phitos con un motivo esteliforme pintado en rojo de almagra, podemos relacionar esta pasta con las del Cerro del Villar.
A tenor de los hallazgos, se sitúa la primera ocupación en el siglo VI a. C.


Posteriormente, en el año 195 a. de C., los romanos la llamaron Cártima, seis siglos después fue ocupada por los godos, y posteriormente los musulmanes, vencedores de los godos, reconstruyeron el castillo y ampliaron el recinto fortificado, erigiéndola en bastión de la defensa de Málaga.
En 1485 fue conquistada por los Reyes Católicos, podemos observar estos sucesos en los bajorrelieves del coro de la  Catedral de Toledo.


Fotografía y texto, P. Castañeda, J. Delfín.
Bibliografía
García, E. (2007). En la orilla de Tartessos. Indígenas y fenicios en las tierras malagueñas, siglos XI-VI a.C. (pp. 136-140). Fundación Málaga.











 

domingo, 28 de abril de 2013

Reconciliación de ciencia y utopía



Reconciliación de ciencia y utopía
Los ríos de la ciencia y la utopía confluyen ante nosotros desembocando en el mar la realidad, caminamos por esas veredas que acompañan a ambos ríos y a veces paramos a descansar, bebemos de sus aguas pero nunca perdemos de vista de dónde vienen y adónde van.
“Disoñar, de diseñar y soñar”, de la imaginación a la acción, de lo percibido a lo pensado, de la utopía a la realidad, del cerebro, artesano en desprestigio, a la verdad.
El cerebro, contenedor y contenido de sueños, de artefactos, de arte y de facto, generador de ideas, que en medio del todo y la nada, aprehende, aprende y prende la palabra, plasma la obra, y sabiendo que sólo es obra si la palabra es libre, ni la compra ni la vende, elige la palabra parida y no replicada, la palabra intencionada, resultado y principio, la palabra amante y amada por la utopía, aquella que la ciencia imprime y viste de verdad, liberada de la arbitraria opinión, libre del disfraz de la emoción, pero con la satisfacción de ser y existir, la palabra descarriada, dotada de atino y destino, despojada del desatino de la pasión, palabras perdidas que divergen por la jungla del saber, ahora disciplinadas para hacerlas converger, de la información a la dirección, de la inspiración a la razón y de nuevo al manantial de los sueños para fluir y empezar de nuevo.
“Replicantes no hay camino, se hace camino al pensar y al reflexionar se observa la senda por la que el rebaño va”, es misión del homo sapiens sapiens en evolución (¿seguimos evolucionando?) practicar apología del pensamiento con el objetivo de ser y sentirse más libre y así escapar de la esclavitud a la que lo someten las contingencias políticas, sociales y económicas.
Se ha tomado prestada la palabra disoñar de Educadores y Educandos infantiles, una utopía posible. Domínguez, J., tergiversada en aras de lo poético.
Fotografía y texto P. Castañeda., J. Delfín.  

miércoles, 17 de abril de 2013

Fui




Fui
Fui camino, barro,
Que otros pisaron buscando la libertad,
Fui las huellas del caminante
Que caminaba en soledad,
Fui el agua del charco,
Que reflejaba tú cara,
Cuando tenías sed
Y parabas a descansar,
Fui la sombra, tu escudero
Que te acompañaba al andar,
Fui la piedra, esa que se te clavaba
Que te impedía correr más,
Fui el sol, el día, la noche…la oscuridad.
Ahora soy la duna que  avanza,
Y aprovecha el viento para ir más allá,
Más libre de lo que tú nunca fuiste,
Más allá de lo que tú nunca imaginaste,
Y jamás podrás imaginar.
P. Castañeda.